Familia,Seguridad

La verdad oculta, ni una más

14 Jun , 2018  

 

La ONU refiere que la violencia contra mujeres y niñas es una violación grave de los derechos humanos. Su impacto puede ser inmediato como de largo alcance, e incluye múltiples consecuencias físicas, sexuales, psicológicas, e incluso mortales.

Afecta negativamente el bienestar de las mujeres e impide su plena participación en la sociedad. En donde mujeres y niñas son explotadas sexualmente en los llamados masajes para hombres, aunque hay que recalcar que también un porcentaje considerable de las mujeres que laboran en spa de ese tipo es por decisión propia.

La violencia contra las mujeres no cesa, es más, de ha vuelto cotidiano escuchar en las noticias que una mujer más ha sido víctima de algún delito de género. El mayor problema es que las autoridades no han realizado acciones tangibles para revertir esta situación, incluso, algunos gobernantes hasta niegan el hecho.

En lo que respecta al Gobierno Federal, se ha dado la tarea de crear programas, comisiones y leyes (pero a mi parecer, el de la sociedad, el de los familiares de víctimas y de las estadísticas mismas) que siempre han sido rebasadas y, por ende, no han funcionado. Ello, aunado a que el sistema de justicia para cuando no se pudo evitar el ataque, más que lástima, da coraje.

Con estadísticas del 2016, el INEGI informó que se registraron 2 mil 813 asesinatos, representa un alza brutal de 18.4% en comparación con la cifra del año previo con ocho asesinatos diarios en promedio.

Además, informó que 45 de cada cien mujeres sufre de violencia, menosprecio y acosos en sus centros de trabajo. En Colima, Guerrero, Zacatecas, Tabasco, Morelos, Michoacán, Guanajuato, Ciudad de México y Estado de México.

La consecuencia de la violencia contra las mujeres también impacta su familia, comunidad y el país. Los altos costos asociados, que comprenden desde un aumento en gastos de atención de salud y servicios jurídicos a pérdidas de productividad, impactan en presupuestos públicos nacionales y representan un obstáculo al desarrollo.

Tras varias décadas de movilizaciones promovidas por la sociedad civil y los movimientos de mujeres, se ha conseguido incluir la erradicación de la violencia de género en las agendas nacionales e internacionales. Nunca tantos países han contado con leyes contra la violencia doméstica, las agresiones sexuales y otras formas de violencia.

Sin embargo, continúan existiendo desafíos en la aplicación de estas leyes, resultando en una limitada protección y acceso a la justicia hacia las mujeres y las niñas.

 

 

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